El Manchester United comienza su primer partido de cuartos de final de la Liga de Campeones Femenina en casa contra un Bayern de Múnich hecho para este tipo de encuentros. Un duelo entre la novedad y la comodidad de lo conocido. La vuelta se disputará en Múnich el 1 de abril.
El United alcanzó estos cuartos de final tras vencer al Atlético de Madrid en la fase previa, y llega con una identidad bastante familiar: orden, solidez y la capacidad de competir en los partidos más difíciles. Jugar el partido de ida en casa significa que también deberán dosificar el juego con cuidado, ya que en una eliminatoria como esta, el control emocional es tan importante como la estrategia.
En el informe previo al partido de la UEFA, se espera que Marc Skinner juegue sin Sandberg, Toone y Galton están descartados, y Riviere, Janssen y Miyazawa son duda. Aun así, el once inicial previsto por la UEFA es competitivo: Tullis-Joyce en la portería y un equipo diseñado para mantener la eliminatoria.
El Bayern de Múnich llega a Inglaterra con cierta experiencia: su primera participación en octavos de final en diez años refleja la valiosa trayectoria europea que aportan a la eliminatoria. El contexto de la eliminatoria también les favorece: saben desenvolverse en fases eliminatorias largas y suelen leer bien cada partido.
Alemania también llega con varias preocupaciones por lesiones. La UEFA ha declarado a Bühl, Alara y Naschenweng no disponibles, además de las dudas sobre Tanikawa y Damnjanović, aunque la plantilla prevista sigue siendo de altísima calidad con jugadores como Gwinn, Stanway, Caruso y Harder para confirmar que el Bayern no vendrá a Manchester a jugar a lo seguro.