Mastantuono:ya de real madrid y de azul a blanco
Franco Mastantuono, originario de Azul, Argentina, el 14 de agosto de 2007. El futbolista que fue presentado hoy por el Madrid llegó al mundo tan solo dos meses después de que el equipo dirigido por Capello obtuviera el campeonato del clavo ardiendo. Hoy celebra su mayoría de edad y como obsequio ha firmado un contrato con el Real Madrid. Felicitaciones, Mastantuono.
Vestido con unos shorts beige, una camiseta marrón de Adidas y un peculiar peinado amarillo a modo de kiwi con aros alrededor de las orejas, el joven pasó su examen médico en el hospital Blua Sanitas Valdebebas. Recibió ventosas en el pecho, le examinaron la garganta con un palillo de madera un poco más grueso que el de un helado —lo cual probablemente le provocó un leve asco—, y tras solicitarle que pronunciara treinta y tres le dieron el visto bueno en cuanto a salud.
Luego se enfundó en un traje al estilo Reservoir Dogs, se ajustó el hoyuelo en su barbilla, ató su corbata, ajustó su voz grave y adentró en la ciudad del Real Madrid acompañado de Florentino Pérez. Todo era tanto novedoso como familiar, había estado expuesto a ello en múltiples ocasiones. El ritual de la firma, las fotos con el presidente, portando la camiseta, junto a sus familiares, con los trofeos de la corona de fondo.
Pero el guion de este día era diferente. Había una sorpresa esperándolo. No se limitaría a posar con las 15 Champions. Florentino le llevó a un tríptico del ícono del fútbol: don Alfredo di Stéfano, que al igual que él, era argentino, provenía de River y compartía el mentón hendido.
Durante la ceremonia de presentación, Florentino mencionó que Di Stéfano estaría muy orgulloso de este instante que une de alguna manera al Real Madrid y a River Plate. Probablemente, aunque quizás don Alfredo no lo expresase más allá de una leve sonrisa. Es probable que entre cariñoso y un poco grosero le hubiera dicho algo como: «Mira, chico, la camiseta del Madrid pesa más que tú. Si no corres, te aplastará».
El presidente cerró el evento con un agradecimiento por querer estar allí, lo cual llevó a Franco a levantarse de su asiento para dirigirse con calma a los seguidores. Pronunció su discurso de memoria. No necesita de papeles un argentino para hablar. Así como Obélix no requería poción mágica para golpear romanos.
Con la confianza de alguien seguro de sí mismo y la solidez de un búnker, Mastantuono, como es de esperar, agradeció a todos quienes le brindaron apoyo para llegar al club de Concha Espina. Lo hizo en la introducción de su discurso, un inicio que ocupó el 85 % de su intervención. El 15 % restante lo dedicó a prometer que dejará todo por la camiseta del Real Madrid, el sueño que siempre anheló, y aseguró que será un aficionado dentro de la cancha. Y ¡hala Madrid! Suficiente. ¿Para qué más?
Si don Pepe—de llenado, por favor—hubiese estado presente en la presentación, quizás habría soltado: «Solo creo en goles, en Mastantuono y en don Santiago Bernabéu».
Ya en la conferencia de prensa, el exjugador de River respondió a los periodistas con la seguridad de Gardel en un karaoke lleno de desafinados. Mientras abría una botella de agua, Mastantuono reiteró que el Real Madrid es el club más grande del mundo, pero contuvo su sed y terminó de responder a los reporteros antes de beber.
La parte que menos agradó fue cuando contestó «El mejor jugador del mundo para mí es Messi. Soy argentino». Algunos se sintieron incómodos con esta afirmación, pero pone de manifiesto que Mastantuono es honesto y valiente. ¿Preferirían que se amedrentara y mintiera? Es evidente que en el FC Barcelona no habría podido expresarse con esa libertad.
Reveló que la elección de llevar el número 30 fue una idea suya. Se lo pidió a Florentino. 30, el doble de 15, es la meta de cada madridista para las próximas décadas. También la de Mastantuono, que nació en Azul, Argentina, y ahora viste de blanco en Madrid.