La situación en Verona es muy complicada. El equipo no ha ganado desde mediados de diciembre y un alto porcentaje de sus partidos durante este tiempo han terminado en derrota. El cambio de entrenador no ha surtido el efecto deseado: el club se encuentra último en la clasificación y la diferencia con la permanencia en el 17.º puesto se ha ampliado a nueve puntos.
El fin de semana pasado, los ‘Mastiffs’ fueron aplastados por el Sassuolo a domicilio (0-3). En la primera parte aún hubo tiempo para crear esperanzas de remontada, pero al final los visitantes se desplomaron, encajando dos goles antes del final; tras el descanso, fue el Verona el que sufrió, ya que los vencidos encajó un tercero.
El Nápoles tampoco puede presumir de resultados consistentes. Tan solo cuatro victorias en los últimos dos meses no son ideales, ni mucho menos, para la afición del actual campeón italiano. El tercer puesto no está nada mal con 50 puntos, pero el grupo perseguidor se acerca: un par de tropiezos más y el Nápoles corre el riesgo de perderse los puestos de Champions League.
El fin de semana pasado, los Partenopei tuvieron un importante partido fuera de casa contra un rival directo, el Atalanta. El Nápoles empezó el partido con mucha ilusión, se fue al descanso con una ventaja de 1-0 y, al descanso, prácticamente no apareció, cedió la posesión y perdió 252-1.