Zaire-Emery, el prodigio precoz que supera a Yamal: 37 noches de Champions antes de cumplir 20 años y un récord que ya es historia europea
Warren Zaire-Emery está haciendo historia en la Champions League (UCL) a una edad en la que la mayoría de los jugadores amenazan con entrar en esa categoría. El martes, el centrocampista del Paris Saint-Germain parece estar listo para disputar su 37.ª aparición en la UCL antes de cumplir 20 años (su cumpleaños es el 8 de marzo), un récord que se aplica al «ranking de la generación Warren», que hasta hace poco lideraban jóvenes igualmente extravagantes como Lamine Yamal (29) y Cesc Fábregas (26). Esto no es especial simplemente por ser una estadística. Más bien, es una señal de juventud que habla del legado de jóvenes adelantados a su tiempo que han pasado generaciones transformando el fútbol europeo, desde la irrupción de Fábregas en el Arsenal hasta los jóvenes que debaten sobre cómo podría ser la próxima era del buen fútbol europeo.
Es apropiado que la cifra llegue en un momento como este, porque la tensión se siente en el aire desde el saque inicial, desde el momento en que París responde al bullicio de una gran noche en el Parque de los Príncipes. Una vez más, les espera un puesto en los playoffs de octavos de final, una vez más el partido de vuelta de una eliminatoria reñida, disputada con la histórica obligación francesa de estar a la altura de las emociones de la afición y una vez más con la histórica esperanza de que el destino futbolístico les permita escribir otro capítulo en los épicos triunfos europeos que han marcado la era de los monegascos.
Zïre-Emery, egresado de la cantera parisina, es el vínculo ineludible entre ambos. Mientras que antes el PSG dependía casi exclusivamente de superestrellas, el joven centrocampista es una figura clave en el primer equipo, aunque sea inmaduro. Su lugar en el once inicial no es un gesto, sino una señal de que el PSG quiere escribir su historia europea con jugadores de la cantera.
El partido contra el Mónaco tiene un aire histórico gracias a las alineaciones, que demuestran el compromiso de ambos entrenadores por presentar su mejor once. El PSG arranca con su plantilla habitual, apoyándose en el equilibrio que aporta Zaire-Emery en el mediocampo y en la experiencia de sus estrellas de ataque. Lo mismo puede decirse de la forma en que el Mónaco ha presentado un once valiente, compuesto por jóvenes y atacantes, consciente de la necesidad de marcar para remontar la eliminatoria y mantener viva la tradición competitiva del club en Europa.
Así, la noche parisina no sólo decide el billete a octavos de final, sino que se convierte en parte de otra historia: la de un joven de 19 años, partido a partido, acumulando una experiencia demencial contra el continente para alguien todavía muy adolescente, siendo este capítulo apenas páginas de una biografía que ya encabeza la lista de la de todos los grandes nombres de la vasta historia del torneo y que, si sigue así, también podría llevarlo a convertirse en uno de sus mejores centrocampistas de la generación.
En el Parque de los Príncipes, con una ventaja de 3-2 y a las puertas de la clasificación, el PSG tiene la oportunidad de hacer realidad sus ambiciones europeas. En el punto de mira, por supuesto, como todos los jóvenes que comienzan su carrera pero forjan su propia leyenda a la sombra del club que los vio nacer, está Zaire-Emery: a sus 20 años, habrá tenido más noches en la Champions League que muchos otros jugadores.